La inteligencia artificial ya no se limita a recomendar una respuesta para que una persona decida. En muchos procesos empresariales empieza a priorizar solicitudes, activar flujos, aprobar excepciones, seleccionar opciones o ejecutar acciones. Esa autonomía tiene una consecuencia incómoda: cuando la decisión sale mal, no siempre está claro quién era responsable de ella. La última […]
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